LA REALIDAD DE VIAJAR

11/25/2018



Algunas ciudades tienen magia. 
Te hacen abrir la mente, sentirte bien, sentirte viva. Y eso lo sabemos instintivamente, sin saber por qué. Lo podemos llegar a notar cuando paseamos por las calles de una nueva ciudad y nos sentimos como nuevos, renovados. Y seguramente, muchas veces, habrás llegado a experimentar un cosquilleo que te recorre todo el cuerpo mientras lo haces. Es una energía especial, que te hace estar en el aquí y en el ahora.


 Cuando viajé a Nueva York (podéis encontrar todos los vídeos del viaje aquí), volví a sentir esa misma energía que me tiene enganchada desde que volé en avión por primera vez. Las sensaciones que experimenta un viajero que descubre nuevos sitios y vive aventuras es magnética y muy adictiva. Es por eso que se convierte en una adicción, porque es tan placentero y enriquecedor que pocas cosas pueden aportarnos lo que viajar nos ofrece. 








Muchas veces me habéis preguntado si los viajes que hago me los pagan, son promocionados o gratis. Y tengo que decir que para nada. Llevo trabajando en diferentes trabajos desde muy joven para poder ahorrar y costearme viajes a sitios con los que siempre había soñado visitar. Hoy en día puedo decir que he pisado países tan mágicos como Japón, y para mí eso es algo que jamás olvidaré -ojalá volver-. Lo que os quiero decir con todo esto, es que hasta ahora he sacrificado mucho para poder tener un sueldo y viajar, porque básicamente eso es lo que hacía, y era lo que quería. Era mi prioridad y yo era feliz con esa situación


Pero hay momentos en la vida en los que tienes que elegir en lo que quieres invertir tu dinero, si quieres seguir llevando la vida que llevas, haciendo las mismas cosas o en su defecto, luchar por nuevos objetivos y cambiar. A veces ese cambio es difícil porque tienes que sacrificar muchas cosas, pero es necesario para poder seguir creciendo. Viajar me hace ser más yo, reencontrarme conmigo misma y me hace inmensamente feliz. Pocas cosas me hacen sentirme así. Pero esos picos de felicidad se evaporan en cuanto vuelvo a pisar la rutina y todas las experiencias vividas se esfuman como si de un sueño tratase, para dejar paso al desaliento y a una vida en la que no soy yo, sino un cuerpo que intenta sobrevivir en una rutina que le consume por dentro. 


"Viajar me hace ser más yo, reencontrarme conmigo misma y me hace inmensamente feliz."

Viajar es vivir, es disfrutar, aprender y crecer. Pero hay que saber distinguir lo que es momentáneo de lo que no, y que la felicidad que nos aportan esos viajes es pasajera. Realmente, donde tenemos que intentar ser felices es en nuestro día a día. Y yo, cuando llegaba a mi habitación y dejaba a un lado mi maleta, solo pensaba que todo era una mierda. Porque volvía a una vida con la que no disfrutaba y en la que no era yo. 

No se si a partir de ahora viajaré tanto como vengo haciendo los dos últimos años. Viajar seguirá estando entre mis prioridades, pero he decidido que quiero luchar por mi misma y dejar de sentirme tan infeliz en mi día a día. Ya no quiero viajar constantemente en mi cabeza mientras la semanas pasan sin más delante de mis ojos. He decidido darme una oportunidad para llegar a sentir, aunque sea un poco, esa felicidad sin necesidad de coger un avión, simplemente reencontrándome conmigo misma y dándome la oportunidad de conseguir estar presente aquí...


xx,
Azucena

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